Óscar González Barreiro, director de I+D en Stolt Sea Farm: “El CDTI Innovación y los fondos FEMPA nos han respaldo en un reto complejo como es la selección genética para la resistencia a enfermedades en el sector de la acuicultura”

El proyecto Philstop de Stolt Sea Farm, cofinanciado por CDTI Innovación y los fondos europeos FEMPA, aplica selección genómica para conseguir reproductores de rodaballo resistentes al parásito Philasterides dicentrarchi. Una apuesta que reduce la dependencia de tratamientos y allana el camino hacia una acuicultura más sana, eficiente y sostenible

Óscar González
La sostenibilidad no es solo un objetivo ambiental, sino un elemento central de valor

Stolt Sea Farm, que pertenece al grupo logístico noruego Stolt-Nielsen Limited, lleva años apostando por una acuicultura sostenible centrada en especies de alto valor, principalmente el rodaballo y el lenguado. Con Galicia como principal hub de su actividad productiva, tecnológica y de I+D, la compañía ha puesto en marcha uno de sus proyectos más ambiciosos de los últimos tiempos: Philstop, una investigación dedicada al desarrollo de un programa de selección genómica de reproductores de rodaballo resistentes al parásito Philasterides dicentrarchi. Al frente de esta iniciativa está Óscar González Barreiro, director de I+D de la empresa.

El proyecto cuenta con el respaldo del CDTI Innovación y los fondos europeos FEMPA, una financiación que, según explica González Barreiro, "ha sido clave para impulsar el desarrollo del proyecto, permitiendo abordar un reto tecnológico complejo como es la selección genética de resistencia a enfermedades en rodaballo". Y no solo desde el punto de vista económico: "este tipo de financiación ha facilitado la colaboración entre empresa y centros de investigación de referencia, además de reducir el riesgo asociado a proyectos de I+D de largo plazo y alto componente científico".

 

Un parásito que afecta a la cuenta de resultados

El punto de partida de Philstop es un problema que arrastra el sector desde hace tiempo: las enfermedades parasitarias del rodaballo, y en particular las causadas por Philasterides dicentrarchi, pueden generar pérdidas productivas notables y obligan a las granjas a depender de tratamientos recurrentes para mantener la sanidad de los lotes. Esa dependencia tiene un coste, tanto económico como ambiental, y limita el margen de maniobra de cualquier modelo de cultivo que aspire a ser sostenible a largo plazo. "Existe una clara necesidad de evolucionar hacia sistemas de producción más resilientes, que reduzcan la dependencia de tratamientos y prioricen la prevención", resume González Barreiro. La mejora genética orientada a la resistencia frente a enfermedades se plantea, en ese contexto, como una de las pocas vías capaces de atacar el problema desde la raíz y no solo gestionar sus consecuencias.

 

De la vacuna al gen

Stolt Sea Farm no parte de cero. Antes de Philstop, la compañía ya había desarrollado VACUPLAN y VACUPLAN+2, dos proyectos centrados en estrategias de prevención y control basadas en la vacunación y el manejo de los lotes. Philstop representa un cambio de enfoque: en lugar de actuar sobre el patógeno o sobre las condiciones de cultivo, trabaja directamente sobre la base genética de los reproductores. "El principal elemento innovador del proyecto es la aplicación de tecnologías avanzadas de selección genómica para identificar y seleccionar reproductores de rodaballo con mayor resistencia natural al parásito", explica el director de I+D, que define el salto respecto a las iniciativas anteriores como "un salto cualitativo al integrar herramientas genéticas de alta precisión", una solución que considera "más estructural, con impacto a largo plazo en la salud y productividad de las poblaciones".

Granja Acuicultura

Granja de rodaballo de Stolt Sea Farm en Cabo Vilán-Camariñas (A Coruña, Galicia)

 

Cuatro socios para un mismo objetivo

Para llevar esta idea a la práctica, Stolt Sea Farm ha tejido una colaboración multidisciplinar en la que participan la Universidad de Santiago de Compostela (USC), GENEAQUA, Benchmark Genetics Norway y CETGA. La empresa lidera y coordina el conjunto, "asegurando la aplicación práctica de los resultados en sus sistemas productivos", mientras cada socio aporta una pieza distinta del proceso: la USC pone el acento en la investigación científica y el análisis genético, GENEAQUA aporta herramientas genómicas aplicadas, Benchmark Genetics Norway suma su experiencia en programas de mejora genética y CETGA se encarga del apoyo tecnológico y de infraestructuras. "La coordinación se realiza mediante una planificación conjunta y seguimiento continuo, garantizando la integración de resultados", apunta González Barreiro.

 

Big data y precisión genética

Identificar marcadores genéticos asociados a la resistencia frente a un patógeno concreto no es una tarea trivial. Requiere grandes volúmenes de datos, experimentación controlada en condiciones reales de cultivo y capacidad de análisis muy avanzada, y ese ha sido, precisamente, uno de los principales escollos del proyecto hasta la fecha. "Para abordarlo se ha adoptado un enfoque integral que combina ensayos experimentales, herramientas de secuenciación de nueva generación y modelos estadísticos avanzados", detalla el director de I+D. La combinación de disciplinas ha sido determinante para salir adelante: "la colaboración entre socios ha sido clave para superar este reto, uniendo capacidades complementarias en genética, sanidad y producción".

 

Menos mortalidad, más competitividad

Si los resultados acompañan, el impacto en la actividad de Stolt Sea Farm puede ser considerable. La obtención de líneas genéticas más resistentes al parásito permitiría reducir el impacto de esta patología y optimizar los rendimientos productivos, aportando una estabilidad que hoy depende en buena parte de factores sanitarios difíciles de controlar. "Los resultados del proyecto tienen el potencial de mejorar significativamente la productividad mediante la reducción de mortalidades y la optimización de los rendimientos productivos", afirma González Barreiro. Pero el efecto no se queda solo en la cuenta de explotación: "posiciona a Stolt Sea Farm como referente en innovación en acuicultura, reforzando su liderazgo en especies de alto valor", además de permitir "anticiparse a futuras exigencias del mercado en materia de sostenibilidad y bienestar animal".

 

El valor de la sostenibilidad

La dimensión ambiental de Philstop se apoya en la anticipación. Contar con poblaciones reproductoras genéticamente más robustas favorece, por definición, sistemas de producción más equilibrados y resilientes. “El proyecto tiene un impacto directo en la sostenibilidad al fortalecer la salud de base de las poblaciones”, explica el director de I+D, lo que se traduce en una menor dependencia de intervenciones externas y en una reducción del impacto asociado a la actividad acuícola.

Este enfoque se alinea con varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, en particular el ODS 14 (vida submarina) y el ODS 12 (producción y consumo responsables), al optimizar el uso de recursos y potenciar el bienestar de las especies cultivadas. Asimismo, conecta con el ODS 3, en la medida en que una producción más equilibrada contribuye a ofrecer alimentos más seguros y de mayor calidad al consumidor.

Este planteamiento, centrado en la prevención a través de la genética y la gestión integral, constituye además la base del concepto de alta acuicultura que la compañía ha denominado NEPTURA. Bajo el lema “Care makes taste”, la marca refleja un modelo en el que el cuidado del entorno, de los organismos y de los procesos se proyecta directamente en la excelencia del producto final. “La sostenibilidad no es solo un objetivo ambiental, sino un elemento central de valor”, resume González Barreiro.

Rodaballo-NEPTURA

Rodaballo-NEPTURA

 

Innovación con vocación social

Para el director de I+D, el alcance de Philstop va más allá de los muros de la empresa. "A nivel económico y social, este tipo de financiación contribuye a dinamizar el ecosistema de innovación en España, fomentando la transferencia de tecnología, la creación de empleo cualificado y el desarrollo de soluciones sostenibles", explica, antes de subrayar que "en última instancia, los beneficios se trasladan a la sociedad mediante una producción más eficiente, segura y respetuosa con el medio ambiente".

Con Philstop avanzando hacia sus primeros resultados, Stolt Sea Farm confía en que la selección genómica se convierta en una herramienta habitual en su estrategia de mejora continua, complementando el camino abierto por VACUPLAN y VACUPLAN+2 y reforzando su papel como referente en innovación dentro de la acuicultura de especies de alto valor. "Proyectos como Philstop son un claro ejemplo de cómo esta visión se materializa en innovación concreta que impulsa el desarrollo del sector a nivel global", concluye González Barreiro.

 

CDTI Innovación

El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, CDTI E.P.E. es la agencia de innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuyo objetivo es la promoción de la innovación tecnológica en el ámbito empresarial. La misión del CDTI es conseguir que el tejido empresarial español genere y transforme el conocimiento científico-técnico en crecimiento globalmente competitivo, sostenible e inclusivo. En 2025, en el marco del Plan Estratégico 2024-2027, el CDTI proporcionó 2.423 millones de euros de apoyo a empresas y startups españolas.

 
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