Luis Javier Fernández Villalobos, administrador único de Agrofervi: el CDTI Innovación y los fondos FEDER nos han facilitado desarrollar APINUT, que busca usos sostenibles para el pelón de la nuez

Aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir el impacto ambiental de la actividad agrícola son dos de los grandes retos del sector. En este contexto, Agrofervi Explotaciones Agrícolas desarrolla el proyecto APINUT, una iniciativa que investiga nuevas aplicaciones para el pelón de la nuez dentro de la propia explotación. La propuesta cuenta con el apoyo de CDTI Innovación y la cofinanciación de los fondos europeos FEDER

El proyecto refuerza la estrategia de la empresa hacia modelos productivos más eficientes y sostenibles

En el sector agroalimentario, la innovación no siempre nace en laboratorios alejados del terreno. A menudo surge directamente en la explotación, cuando la experiencia cotidiana se combina con la observación técnica y la voluntad de mejorar los procesos productivos. Ese es el caso de Agrofervi Explotaciones Agrícolas, una empresa extremeña que ha impulsado el proyecto APINUT con un objetivo claro: transformar el pelón de la nuez, tradicionalmente considerado un residuo, en un recurso con valor agrícola y medioambiental.

Luis Javier Fernández Villalobos, administrador único de la compañía, explica que la iniciativa responde a una lógica muy presente en la agricultura moderna: aprovechar al máximo los recursos disponibles y reducir el impacto ambiental de la actividad productiva. “Intentamos sacar productividad de un residuo que no se utiliza para nada”, señala. Ese planteamiento ha dado lugar a un proyecto de I+D que busca el aprovechamiento integral de los subproductos de la nuez, abriendo nuevas vías de economía circular en la explotación agrícola.

 

Empresa familiar con vocación innovadora

Agrofervi tiene raíces profundamente vinculadas a la tradición agrícola familiar. Su origen se remonta a 1991, cuando nació como Sociedad Agraria de Transformación impulsada por Cristóbal Fernández Franganillo y Manuel Miguel Villalobos Amador, dos agricultores con inquietudes por mejorar sus explotaciones y adaptarse a los cambios del sector. En 2007 la organización se transformó en sociedad limitada para afrontar nuevos retos y ampliar su proyección.

Actualmente, la empresa está gestionada por los hermanos Jesús María Fernández Villalobos, ingeniero agrónomo, y Luis Javier Fernández Villalobos, ingeniero técnico agrícola. Con un equipo de 14 trabajadores, desarrolla actividad en distintos cultivos: tomate de industria —en colaboración con el grupo Conesa—, olivar para aceite, cereales y frutos secos como nueces, almendras y pistachos, que además procesa en sus propias instalaciones.

Aunque no dispone de un departamento formal de I+D, la innovación forma parte de su funcionamiento cotidiano. “Estamos continuamente haciendo I+D”, explica Fernández Villalobos, responsable de los proyectos de innovación con el apoyo técnico de su hermano. Aproximadamente, el 6% de la facturación se destina a investigación y desarrollo, lo que ha permitido avances como la producción de arroz mediante riego por goteo y trasplante con cepellón para reducir el consumo de agua, el desarrollo de un fungicida a partir de residuos de quesería o la adaptación de variedades de olivo a su entorno productivo.

 

Del residuo al recurso

El proyecto APINUT nace directamente de la práctica productiva de la empresa. Durante el procesado de la nuez se genera una cantidad significativa de material vegetal —el pelón— que tradicionalmente carece de aprovechamiento. Para Agrofervi, este residuo planteaba una doble cuestión: cómo gestionarlo y si podía transformarse en un recurso útil.

La empresa decidió analizar su composición y detectó su potencial. “Hicimos un análisis previo para ver la composición del mismo y entonces fue cuando nos dimos cuenta de que podíamos darle otro uso”, explica Fernández Villalobos.

Como ocurre con muchos proyectos de innovación aplicada en el ámbito agrícola, la iniciativa surge de una necesidad concreta del proceso productivo. “Cuando se nos plantea un inconveniente como es el residuo del pelado de la nuez intentamos buscar una solución”, afirma. En ese camino, el respaldo financiero de CDTI Innovación y de los fondos europeos FEDER ha sido determinante, aportando “la liquidez necesaria para el desarrollo del proyecto” y ayudando a afrontar los costes asociados a la investigación.

El proyecto se desarrolla en colaboración con el Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (CTAEX), cuya participación ha sido clave. Según el responsable de Agrofervi, el centro aporta “experiencia y agilidad en la investigación y desarrollo agrícola”, además de un equipo técnico altamente cualificado y reconocido a nivel nacional.

Instalaciones Agrofervi

Instalaciones de Agrofervi relacionadas con la producción de nueces

 

Aplicaciones agrícolas y control biológico

Uno de los principales ámbitos de investigación del proyecto es el uso del pelón como bionematicida. Los nematodos (gusanos) representan una amenaza relevante para numerosos cultivos hortícolas y su control se ha vuelto más complejo por la retirada progresiva de productos químicos de síntesis.

En este contexto, el desarrollo de soluciones naturales adquiere especial relevancia. “La ventaja principal como bionematicida es que se están eliminando del mercado la mayoría de productos químicos de síntesis para el uso agrícola”, explica Fernández Villalobos. Además, su aplicación podría ser especialmente útil en agricultura ecológica, que dispone de menos herramientas para combatir estas plagas: “Es importante para la agricultura biológica que no tiene cómo combatir los nematodos en hortícolas”.

El enfoque responde a una lógica extendida en la gestión agraria moderna: “A todo subproducto en la agricultura se le intenta sacar un valor añadido o una gestión medioambiental productiva”.

 

Economía circular dentro de la explotación

El proyecto también explora el uso del pelón deshidratado como sustrato para plantones hortícolas y como material adsorbente en el tratamiento de aguas de lavado, dos líneas que buscan cerrar el ciclo productivo y reducir la dependencia de insumos externos.

Actualmente, la producción de plantones con cepellón utiliza materiales como fibra de coco, turba o vermiculita, que deben adquirirse en el mercado. Sustituir parte de esos componentes por pelón tratado supondría un ahorro económico y un avance en sostenibilidad. “Si con el uso del pelón deshidratado nos podemos ahorrar parte del producto estamos ahorrando dinero, además si tiene efecto nematicida constituye un gran avance”.

La reutilización del agua tratada también contribuiría a mejorar la eficiencia de los recursos. “Para riego de la propia finca estamos ahorrando en recursos naturales tan importantes como el agua”.

Si el sistema demuestra su viabilidad, el impacto ambiental sería significativo. “Si resulta viable el uso del pelón tenemos un impacto muy importante con respecto al residuo”, afirma.

 

Retos y aprendizaje continuo

Como ocurre en cualquier proyecto de innovación aplicada, el desarrollo técnico plantea desafíos. El principal está relacionado con el secado del pelón, un proceso necesario para su almacenamiento y posterior utilización.

Actualmente el material se extiende en explanadas para favorecer su deshidratación natural, aunque las condiciones climáticas pueden dificultar el proceso. “El reto más importante es la gestión del pelón para secarlo”, explica Fernández Villalobos. Parte del material se almacena también en palots dentro de cámaras de refrigeración, mientras la empresa estudia la posibilidad de construir un secadero específico que facilite su gestión en el futuro.

Residuos Nuez

Almacenamiento de residuos procedente de las nueces

 

Innovación, competitividad y proyección 

El proyecto no solo responde a un reto técnico puntual, sino que refuerza la estrategia de la empresa hacia modelos productivos más eficientes y sostenibles. Además, el respaldo institucional vinculado al desarrollo del proyecto ha tenido efectos más allá de lo estrictamente financiero.

“Ha tenido un impacto bastante importante en la financiación del proyecto, pues nos ayuda con los gastos ocasionados en la investigación y desarrollo”, explica Fernández Villalobos. Pero también destaca el valor reputacional: “Es muy importante el respaldo del CDTI Innovación a la hora de intentar vender nuestros productos. Nos valoran la empresa de otra manera”.

Desde su perspectiva, este tipo de financiación impulsa la modernización del tejido productivo. “Si una empresa no innova en su proceso productivo tiende a quedarse obsoleta”. La innovación genera mejoras internas que se traducen en crecimiento económico, estabilidad y desarrollo del entorno. “Cualquier cambio en una empresa beneficia también a sus trabajadores”.

 

Más allá de la nuez

El alcance del proyecto podría extenderse a otros subproductos agrícolas. Agrofervi ya estudia aplicar el conocimiento adquirido al aprovechamiento de la piel del pistacho, que podría presentar propiedades similares.

“Creemos que la piel del pistacho puede tener un uso parecido y si los resultados del proyecto son los esperados seguiremos con la piel del pistacho, es el siguiente reto”, adelanta Fernández Villalobos.

La experiencia de la empresa muestra cómo la innovación puede surgir directamente de la práctica agrícola cuando la observación de un problema se combina con conocimiento técnico, colaboración científica y apoyo a la investigación. 

El proyecto APINUT no solo busca transformar un residuo en recurso, sino avanzar hacia un modelo productivo más eficiente, sostenible y circular, demostrando que el campo sigue siendo un espacio privilegiado para generar soluciones con impacto económico, ambiental y social.

 

CDTI Innovación

El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, CDTI E.P.E. es la agencia de innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuyo objetivo es la promoción de la innovación tecnológica en el ámbito empresarial. La misión del CDTI es conseguir que el tejido empresarial español genere y transforme el conocimiento científico-técnico en crecimiento globalmente competitivo, sostenible e inclusivo. En 2024, en el marco de un nuevo plan estratégico, el CDTI proporcionó más de 2.300 millones de euros de apoyo a empresas y startups españolas.

 

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