Javier Perea, CEO de EAG: "Queremos hacer viables los combustibles sostenibles para el transporte marítimo con el apoyo del CDTI Innovación”

Empresarios Agrupados–GHESA (EAG) coordina el proyecto COMBATE, una iniciativa respaldada por el CDTI Innovación para desarrollar combustibles sintéticos de nueva generación destinados al transporte marítimo. El proyecto aborda toda la cadena de valor, desde la producción de hidrógeno verde y la captura de CO₂ hasta la validación en motores reales, con el objetivo de reducir costes y acelerar la transición hacia un transporte marítimo de bajas emisiones

Javier Perea, CEO de EAG
El objetivo es que los combustibles sintéticos alcancen la fiabilidad del petróleo con un impacto climático mucho menor

La descarbonización del transporte marítimo se ha convertido en uno de los grandes desafíos tecnológicos de la transición energética. En el ámbito marino, donde la electrificación directa de los buques de gran tonelaje no es viable debido a las largas distancias, encontrar alternativas competitivas al petróleo se ha convertido en una prioridad estratégica. EAG aporta un aval diferencial: más de seis décadas de trayectoria poniendo el conocimiento técnico al servicio de proyectos de altísima complejidad de generación de energía e infraestructuras.

El origen del grupo está vinculado a la creación de GHESA Ingeniería y Tecnología, S.A, en 1963, y a la de Empresarios Agrupados en 1971, en el contexto del desarrollo del programa nuclear español. “En ese momento, España necesitaba contar con capacidades propias de ingeniería para participar de forma relevante en el diseño y construcción de las centrales nucleares”, explica Javier Perea, consejero delegado de EAG. “Trabajar en nuclear implica precisión, rigor, procedimiento, trazabilidad, gestión documental, cultura de seguridad, coordinación entre disciplinas y cumplimiento estricto de normas internacionales. Esa forma de trabajar se convirtió en una seña de identidad de la compañía y en una garantía para clientes de otros sectores tecnológicos”, detalla.

Ese conocimiento acumulado ha permitido al grupo diversificarse hacia áreas como las energías renovables, grandes infraestructuras internacionales, como la construcción de la Terminal 4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas o la remodelación del Spotify Camp Nou, y programas científicos de vanguardia como ITER, CERN o IFMIF-DONES. El grupo también destaca en el sector aeroespacial gracias a EcosimPro, una herramienta propia utilizada por la Agencia Espacial Europea (ESA). “Nuestra misión sigue siendo la misma que al principio: aportar ingeniería avanzada, fiable y competitiva para hacer posibles proyectos de gran complejidad técnica para la industria, la energía y la sociedad”, afirma Javier Perea.


Viabilidad económica en alta mar

La transición energética en el transporte marítimo exige alternativas reales al petróleo para cumplir con la meta de la Organización Marítima Internacional (OMI) de alcanzar emisiones netas cero en torno a 2050. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en el transporte terrestre, el enorme peso y volumen de las baterías impide utilizarlas en buques que recorren largas distancias transoceánicas. Para abordar este reto, el proyecto COMBATE estudia el potencial de combustibles sintéticos como el amoniaco verde, el hidrógeno o el dimetil éter (DME).

“Lo que queremos conseguir es que los combustibles sostenibles para el mar dejen de ser una alternativa prometedora pero todavía limitada, y empiecen a convertirse en una opción real para la industria”. Para lograrlo, la iniciativa investiga cómo reducir costes de producción, mejorar la eficiencia energética, adaptar las infraestructuras existentes y garantizar la seguridad operativa.

Más que demostrar que estos combustibles son viables desde el punto de vista técnico, el reto consiste ahora en facilitar su implantación industrial. Para ello, el proyecto trabaja sobre los principales obstáculos que frenan su adopción: reducir el coste del hidrógeno, mejorar la captura de CO₂, aprovechar el calor residual y adaptar motores e infraestructuras portuarias. “El proyecto no se limita a estudiar un combustible ‘ideal’ en abstracto, sino que trabaja sobre los factores que hoy frenan su adopción”, señala el CEO.


Inteligencia artificial e integración para una eficiencia real

La gran innovación del proyecto COMBATE radica en su enfoque holístico, ya que no estudia los procesos de forma aislada, sino como piezas interconectadas de un mismo engranaje industrial. El hidrógeno verde y el carbono capturado se combinan mediante procesos de síntesis optimizados. El objetivo final es acercarse, en la medida de lo posible, a lo que hoy ofrecen los derivados del petróleo: fiabilidad, facilidad de uso y disponibilidad operativa, pero con una huella climática muchísimo menor.

El siguiente paso será gestionar estos nuevos sistemas energéticos de forma inteligente. “La digitalización y la inteligencia artificial serán claves para el desarrollo tecnológico de sistemas de gestión de la energía que se apoyarán en herramientas de simulación y modelado avanzado, de métodos de optimización, y de modelos de predicción”, explica Javier Perea.

Este ambicioso desarrollo tecnológico se alinea con la Agenda 2030 de la ONU. Al impulsar alternativas limpias, el proyecto impacta en el ODS 13 (Acción por el clima), el ODS 7 (Energía asequible y no contaminante) y el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura). "Si Europa y España consiguen desarrollar tecnologías propias para producir combustibles sostenibles, dependerán menos de combustibles fósiles importados y de cadenas tecnológicas externas y en el contexto de transición energética en el que nos encontramos, eso no es un detalle técnico, sino una cuestión de competitividad, empleo y seguridad económica", añade.


Un impulso coordinado gracias al CDTI Innovación

Para abordar un reto de esta envergadura, el respaldo del programa Misiones del CDTI Innovación ha sido una "palanca fundamental". Según Javier Perea, este apoyo no solo ha permitido acometer un proyecto de gran complejidad tecnológica, sino también reducir el riesgo asociado a soluciones que todavía no han alcanzado su madurez comercial. "El respaldo público es clave para recorrer ese tramo crítico entre la investigación y el escalado industrial", afirma.

Sobre esa base se articula COMBATE, un consorcio de seis empresas que cubren todos los eslabones de la cadena de valor. EAG lidera y coordina el proyecto aportando su experiencia en ingeniería e integración de sistemas complejos; Iberdrola contribuye con sus capacidades en producción de hidrógeno verde y descarbonización industrial; Sistem desarrolla la ingeniería de digitalización y los sistemas de control inteligente; SKV valida el comportamiento de los nuevos combustibles en motores marinos; H2Site aporta sus tecnologías de purificación de hidrógeno mediante membranas; y H2B2 participa con sus soluciones de electrólisis.

Para el consejero delegado de EAG, el apoyo del CDTI Innovación también actúa como un sello de calidad que refuerza la credibilidad tecnológica del proyecto. Además, este modelo de consorcio incentiva la inversión privada en desarrollos de alto riesgo, favorece la cooperación entre empresas, centros tecnológicos y comunidad científica impulsando la generación de conocimiento, la transferencia tecnológica y la retención de talento en un ámbito estratégico para la industria. "Para EAG, el apoyo del CDTI Innovación ha sido un factor claramente tractor. Nos ha permitido abordar un proyecto como COMBATE con la ambición y la profundidad que requiere un reto de esta escala", destaca.


Soluciones de ingeniería para la próxima década

Más allá de COMBATE, el horizonte de innovación de EAG pasa por acompañar la transformación del modelo energético con soluciones capaces de acelerar la implantación de nuevas tecnologías bajas en carbono.

Con una experiencia consolidada en más de 80 proyectos de tecnologías Power-to-X, orientadas a transformar electricidad renovable en hidrógeno, combustibles sintéticos y otros vectores energéticos, el grupo centra ahora sus esfuerzos en el almacenamiento energético avanzado, la captura inteligente de carbono y el desarrollo de sistemas híbridos para grandes consumidores, como los centros de datos. “Nuestra fortaleza está en la ingeniería de integración: no solo desarrollar una tecnología concreta, sino conseguir que distintas tecnologías funcionen juntas de forma fiable, eficiente y escalable”, concluye.

 

CDTI Innovación

El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, CDTI E.P.E. es la agencia de innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuyo objetivo es la promoción de la innovación tecnológica en el ámbito empresarial. La misión del CDTI es conseguir que el tejido empresarial español genere y transforme el conocimiento científico-técnico en crecimiento globalmente competitivo, sostenible e inclusivo. En 2025, en el marco del Plan Estratégico 2024-2027, el CDTI proporcionó 2.423 millones de euros de apoyo a empresas y startups españolas.

 
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