Elías Muñoz, coordinador general del Grupo Quiver Ibérica: “El apoyo del CDTI Innovación y los fondos europeos MRR ha sido fundamental para acelerar nuestra I+D y validar en campo una nueva generación de fertilizantes nanoencapsulados”

El Grupo Quiver Ibérica ha desarrollado, con el respaldo del CDTI Innovación y los fondos europeos MRR, una nueva generación de fertilizantes nanoencapsulados orientados a mejorar la eficiencia nutricional de los cultivos y reducir su impacto ambiental

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Esta colaboración ha sido clave para impulsar un modelo productivo que aspira a convertirse en referencia en eficiencia, sostenibilidad y resiliencia agrícola

La agricultura afronta el reto de producir más con menos recursos, en un escenario de cambio climático y creciente exigencia ambiental. La baja eficiencia de muchos fertilizantes convencionales, con pérdidas de nutrientes en suelo y aire, ha impulsado la búsqueda de soluciones tecnológicas más precisas y sostenibles. En este contexto, la nanotecnología aplicada a la nutrición vegetal emerge como una de las líneas de innovación con mayor potencial transformador.

En esta línea y en poco más de tres años, Quiver Ibérica se ha consolidado como una empresa de base tecnológica especializada en nutrición vegetal avanzada. Fundada en 2022 en Almería, la compañía nació con un propósito claro: transformar la forma en que los cultivos reciben y aprovechan los nutrientes, apoyándose en la biotecnología y la nanotecnología para dar respuesta a los grandes retos del sector agroalimentario.

Al frente del proyecto se encuentra Elías Muñoz, ingeniero técnico agrícola y coordinador general del Grupo Quiver Ibérica, junto a Enrique Muñoz De Morate, doctor en Agronomía y creador de una fórmula patentada internacionalmente para uso en nutrición vegetal. Desde su sede en el Parque Científico-Tecnológico de Almería (PITA), la empresa ha impulsado el desarrollo de fertilizantes nanoencapsulados con el respaldo de la iniciativa Neotec del CDTI Innovación, cofinanciada por el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR).

Esta colaboración ha sido clave para acelerar la investigación, validar la tecnología y sentar las bases de un modelo productivo que aspira a convertirse en referencia en eficiencia, sostenibilidad y resiliencia agrícola.
 


Joaquín Amat, Enrique Muñoz, Elías Muñoz y Sandra Miranda, parte del equipo del Grupo Quiver Ibérica
 

Detectar el problema: baja eficiencia y alto impacto ambiental

La creación de Quiver Ibérica responde a una realidad conocida por técnicos y agricultores: la limitada eficiencia de los fertilizantes convencionales. Tal y como explica Muñoz, "Los estudios de extracción en fitotecnia indican que los fertilizantes convencionales tienen una baja eficiencia debido a pérdidas por lixiviación, volatilización o bloqueo en el suelo".

Este fenómeno no solo encarece los costes de producción, sino que incrementa la presión ambiental sobre suelos y acuíferos. Ante esta situación, la empresa identificó una necesidad estratégica: optimizar la entrega de nutrientes al cultivo con menor cantidad de insumo y mayor eficacia biológica. Según el coordinador general, "Se trataba de optimizar la entrega de nutrientes al cultivo de una manera más eficiente utilizando menos cantidad de fertilizante y reduciendo así el impacto ambiental y consiguiendo también mejorar la rentabilidad del agricultor".

La misión es clara: producir más con menos, sin comprometer la salud del suelo ni la viabilidad económica de las explotaciones.
 

La nanoencapsulación como salto tecnológico

La apuesta diferencial de Quiver Ibérica se centra en la nanoencapsulación de nutrientes. Frente a los fertilizantes tradicionales, esta tecnología permite mejorar la absorción y el aprovechamiento de los elementos esenciales.

Según detalla Muñoz, "La formulación nanoestructurada favorece una mejor asimilación vía riego debido a su peso molecular y a su carga electrostática negativa, lo que facilita el paso por el sistema radicular y evita su inmovilización en el suelo". Y añade: "En aplicación foliar, el tamaño nanométrico permite atravesar con mayor facilidad cutículas y membranas celulares".

Uno de los aspectos más relevantes es la liberación controlada. El coordinador general subraya que "Se libera de forma más sostenida, por lo que se reducen las dosis", logrando "el mismo efecto biológico (o superior) con una fracción de la materia activa, minimizando la huella química". Esta reducción en la cantidad de fertilizante aplicado supone una ventaja tanto económica como ambiental.

Además, la tecnología potencia el papel catalizador de los nutrientes en los procesos metabólicos de la planta. "Se consigue aumentar la presencia y durabilidad de los cationes en el interior de las células vegetales, y esto se traduce en una mejor nutrición vegetal", afirma.

 

El origen del proyecto: ciencia, colaboración y oportunidad

El proyecto central de la compañía, desarrollado en colaboración con el CDTI Innovación, y centrado en la nanoencapsulación y desarrollo de fertilizantes de última generación para una agricultura sostenible y resiliente, surge en los primeros meses de vida de la empresa en el entorno del PITA, donde confluyeron conocimiento científico y capacidad tecnológica.

Muñoz recuerda que la idea tomó forma cuando presentaron su patente a la empresa de nanotecnología Nanointec, también ubicada en el parque tecnológico. De ese intercambio nació la posibilidad de mejorar la fórmula original mediante nanotecnología avanzada. "El proyecto consiste en crear novedosas soluciones nanotecnológicas para la nutrición de los cultivos", explica.

El desarrollo se articuló en tres etapas: la síntesis en laboratorio —con el apoyo del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Granada—, el preescalado industrial junto a Nanointec y, finalmente, la validación agronómica en campo por el equipo técnico de Quiver Ibérica. 

Todo ello dio como resultado el  Nanoagriácido de Calcio, un fertilizante nanoformulado cuya base estructural se fundamenta en la patente original y que inaugura la cartera tecnológica de la empresa.
 


Prototipo de agriácido de calcio mejorado mediante nanotecnología

 

Impacto agronómico: más calcio, más estabilidad

El calcio fue el primer nutriente desarrollado bajo esta tecnología y no es casual. Se trata de un elemento clave en la estructura celular de las plantas y en la calidad final de los frutos.

Una vez aplicado, el fertilizante nanoformulado presenta una elevada tasa de asimilación. Según el coordinador general, "La asimilación del nutriente nanoformulado es más alta debido al reducido peso molecular atravesando cómodamente el sistema radicular y a la carga electrostática de la molécula". En aplicación foliar, añade, "Se libera de forma más sostenida logrando el mismo efecto biológico o superior".

Pero el impacto no se limita a la planta. El producto también contribuye a mejorar las propiedades del suelo, favoreciendo una mayor estabilidad estructural y ayudando a mantener un pH más equilibrado. Esto repercute directamente en la capacidad del sistema suelo-cultivo para absorber agua y nutrientes.

A nivel celular, la mayor presencia de calcio en las paredes vegetales implica tejidos más resistentes. Muñoz destaca que se produce "un mayor engrosamiento de los tejidos vegetales", lo que se traduce en "mejores índices de rigidez de las plantas que ayudan a evitar el estrés y favorecer su defensa frente a patógenos y fitotoxicidades". En conjunto, se optimiza la nutrición y la sanidad vegetal.
 

Aplicaciones en cultivos estratégicos

Aunque la tecnología es aplicable a cualquier cultivo, los primeros resultados han sido especialmente relevantes en hortícolas del sureste español. El coordinador general señala que han observado mejoras frente a fisiopatías como el Blossom End Rot o podredumbre apical, una alteración frecuente en tomate, pepino y pimiento. "Estos resultados nos hacen pensar que también será muy eficiente para paliar otras fisiopatías similares", apunta, mencionando afecciones como el cork spot en frutales de pepita o el cold pitting en cítricos. La versatilidad de la nanoencapsulación abre la puerta a ampliar la tecnología a nuevos micro y macronutrientes en el futuro.
 

Fase actual: escalado industrial y validación

Tras superar con éxito la fase de laboratorio, el proyecto se encuentra actualmente en etapa de escalado industrial y validación en campo. Como bien afirma Muñoz, "Uno de los hitos técnicos más relevantes ha sido la estabilización de la formulación líquida, garantizando que mantenga su eficacia a lo largo del tiempo".

Este avance resulta crucial para la futura producción a mayor escala y para la creación de una planta de síntesis de nanoformulados en el PITA de Almería, uno de los objetivos estratégicos de la compañía.
 

Sostenibilidad y resiliencia en tiempos de cambio climático

Muñoz subraya que la tecnología desarrollada es sostenible tanto en su proceso de síntesis como en su aplicación en campo. "Su asimilación por la planta es muy alta, y el poco porcentaje que queda en el aire es inocuo", afirma, marcando diferencias con fertilizantes nitrogenados que liberan gases de efecto invernadero.

La reducción de materia activa necesaria para lograr el mismo efecto agronómico implica una menor huella ambiental y una optimización de recursos. Además, la mejora en la estructura del suelo contribuye a reforzar la resiliencia del sistema agrícola frente a episodios de estrés hídrico o salinidad.

La combinación de eficiencia nutricional, mejora estructural del suelo y fortalecimiento de tejidos vegetales configura un modelo productivo más robusto ante escenarios adversos.
 

El papel del CDTI Innovación

Un elemento clave en la consolidación del proyecto ha sido el respaldo institucional. Para Muñoz, esta colaboración ha sido determinante: "La ayuda de CDTI Innovación a través de Neotec ha sido fundamental para Quiver Ibérica". Gracias a este apoyo, la empresa ha podido acelerar sus actividades de I+D+i, contratar personal especializado, cubrir los costes de colaboradores científicos y realizar ensayos rigurosos de validación.

Además, asegura que "para una empresa de base tecnológica, el sello del CDTI es una garantía de calidad. En un sector donde la credibilidad científica y técnica es esencial, este aval institucional supone una ventaja competitiva".
 

Mirando al futuro: de tecnología emergente a estándar sectorial

La apuesta de Quiver Ibérica va más allá de un único producto. De cara al futuro, la compañía prevé ampliar su cartera con nuevos nanoformulados y desarrollar una planta industrial propia para la síntesis de fertilizantes de última generación.

Por su parte, Muñoz confía en que la nanoencapsulación deje de ser una tecnología emergente para consolidarse como estándar en la industria agrícola y aspira a situar a la empresa como referente en biotecnología aplicada a insumos agrarios. "La agricultura del futuro deberá producir más con menos recursos, integrando innovación, sostenibilidad y rentabilidad", afirma. En ese contexto, la nanotecnología será clave para avanzar hacia un modelo productivo más circular y eficiente.

 

CDTI Innovación

El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, CDTI E.P.E. es la agencia de innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuyo objetivo es la promoción de la innovación tecnológica en el ámbito empresarial. La misión del CDTI es conseguir que el tejido empresarial español genere y transforme el conocimiento científico-técnico en crecimiento globalmente competitivo, sostenible e inclusivo. En 2024, en el marco de un nuevo plan estratégico, el CDTI proporcionó más de 2.300 millones de euros de apoyo a empresas y startups españolas.

 

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