José Antonio Santorromán, director general de AGROBÍO: “CONTROL-INN permitió superar uno de los principales cuellos de botella del control biológico gracias al apoyo del CDTI Innovación y los fondos FEDER”
Reducir el uso de productos químicos en agricultura sin comprometer la eficacia frente a las plagas es uno de los grandes retos de la producción hortofrutícola. AGROBÍO, empresa almeriense especializada en control biológico, biopolinización e innovación aplicada al campo, ha desarrollado en el marco de CONTROL-INN nuevas estrategias para mejorar el establecimiento de organismos beneficiosos y reforzar su eficacia en condiciones reales. El proyecto, financiado por el CDTI Innovación y los fondos europeos FEDER, ha permitido avanzar hacia un manejo más preventivo de las plagas, con especial aplicación en cultivos como el pepino, y ha sentado las bases para desarrollos posteriores
Cuando AGROBÍO comenzó su actividad en Almería en 1995, el uso de abejorros para la polinización de cultivos hortícolas todavía era una apuesta pionera. Tres décadas después, aquella especialización se ha ampliado hacia el control biológico y el desarrollo de estrategias que permitan reducir la dependencia de los productos químicos sin perder eficacia frente a las plagas. La evolución de la agricultura intensiva, la aparición de nuevas amenazas y la reducción de las materias activas disponibles han ido planteando nuevos retos a los productores.
En ese recorrido, la compañía almeriense ha combinado investigación, producción y conocimiento del campo para desarrollar soluciones que puedan funcionar más allá del laboratorio. La empresa trabaja hoy en la mejora de enemigos naturales, nuevos sistemas de cría y estrategias de manejo que permitan anticiparse a la aparición de las plagas. “En AGROBÍO entendemos que la investigación tiene sentido cuando se traduce en soluciones prácticas para el campo”, señala su director, José Antonio Santorromán.
Esa forma de entender la innovación está también detrás de CONTROL-INN, un proyecto ya finalizado, desarrollado con el objetivo de reforzar las estrategias de prevención frente a las plagas desde las primeras fases del cultivo y trasladar los avances obtenidos al mercado.
Controlar una amenaza antes de que aparezca
El control biológico se basa en el uso de organismos vivos beneficiosos, como insectos y ácaros depredadores, para mantener bajo control las poblaciones de especies dañinas. El problema aparece cuando estos organismos llegan a las plantas antes de que haya suficiente alimento para mantenerlos activos.
Agrobío aplica estrategias preventivas de control biológico en cultivos de pepino
Para abordar este reto, CONTROL-INN se centró en desarrollar estrategias que permitieran establecer poblaciones de fauna auxiliar desde las primeras fases del cultivo, cuando la presencia de organismos perjudiciales fuera todavía baja. La investigación se centró así en pasar de una respuesta reactiva a una estrategia preventiva capaz de preparar el entorno con antelación.
Para conseguirlo fue necesario estudiar las interacciones entre los organismos beneficiosos, las posibles especies presa y las condiciones ambientales. También había que convertir los resultados experimentales en una solución que pudiera producirse a escala industrial, conservarse, distribuirse y aplicarse de una manera sencilla.
El reto tenía, además, una dimensión de seguridad, ya que trabajar con organismos vivos exige controlar posibles contaminaciones y evitar la introducción de especies no deseadas, manteniendo unas condiciones de calidad adecuadas. “En control biológico no existen soluciones universales, es necesario comprender en profundidad las interacciones entre cultivo, plaga, fauna auxiliar y entorno para garantizar resultados consistentes”, apunta José Antonio Santorromán.
Preparar el cultivo antes de la plaga
Una de las principales aportaciones de CONTROL-INN fue el desarrollo de dietas suplementarias destinadas a proporcionar alimento a los organismos beneficiosos cuando las especies dañinas de las que se alimentan no son suficientes. Aplicadas sobre las propias plantas, estas dietas buscan favorecer el asentamiento de insectos y ácaros auxiliares antes de que aparezca una presión significativa de plaga, de manera que estén preparados para actuar cuando sea necesario.
El proyecto permitió validar esta estrategia en condiciones comerciales y avanzar especialmente en su aplicación al cultivo de pepino. De esta manera la investigación se probó en escenarios reales, lo que permitió comprobar cómo respondían estas soluciones preventivas en distintos sistemas de producción. “Se trataba de lograr el establecimiento de un ejército temprano de enemigos naturales en condiciones reales”, explica el director general de AGROBÍO.
Del laboratorio al campo
La colaboración de Granada La Palma, Hortamira y Vicasol permitió contrastar los resultados obtenidos en investigación con situaciones productivas reales y ajustar las propuestas a entornos con condiciones diferentes. Además, estos casos de uso permitieron acercar el proyecto a los agricultores y técnicos que posteriormente deberán incorporar estas estrategias a su actividad.
“La participación de cooperativas líderes fue fundamental porque aportaron, en su rol de casos de uso, el conocimiento práctico permitiéndonos evaluar las soluciones desarrolladas en condiciones comerciales y sobre diferentes sistemas de cultivo”, destaca el director, que considera que esta conexión entre investigación y producción ha sido clave para valorar la utilidad de las soluciones con vistas a facilitar su futura adopción por parte del sector.
Una plataforma para seguir innovando
Más allá de la solución concreta, CONTROL-INN también generó una base de conocimiento que ha permitido abrir nuevas líneas de investigación en ámbitos como la nutrición y el establecimiento de organismos beneficiosos para combatir las especies dañinas y de qué manera extender estas estrategias al campo.
“CONTROL-INN puede considerarse el proyecto que permitió a AGROBÍO superar uno de los principales cuellos de botella del control biológico: la disponibilidad de alimento y la persistencia de los organismos auxiliares antes de la aparición de niveles significativos de plaga”, explica José Antonio Santorromán.
Producción de nuevos insectos usados por la compañía para combatir pulgón
Gracias al aprendizaje adquirido, la compañía almeriense ha podido trasladar ese conocimiento a nuevos desarrollos como OPTIFEED, INNOSYMBIO y APHIDPROTECT. “Muchas de las líneas de trabajo que continuamos desarrollando hoy tienen su origen en los conocimientos y experiencias obtenidos durante el proyecto”, destaca Santorromán. Esta apuesta por la innovación se refleja también en las 11 patentes obtenidas por Agrobío a lo largo de estos años.
El impulso del CDTI Innovación
Para su director general, la investigación requiere inversiones que no siempre pueden asumirse únicamente con recursos propios. En este sentido, el respaldo financiero del CDTI Innovación, con la cofinanciación de los fondos europeos FEDER a través de la convocatoria CRIN (Programa Operativo de Crecimiento Inteligente 2014-2020) ha tenido un efecto incentivador para AGROBÍO: "nos ha permitido planificar la actividad innovadora, acelerar la generación de conocimiento y asumir retos tecnológicos de largo recorrido”.
Este apoyo también ha contribuido a reforzar la colaboración con centros de investigación, públicos y privados, y empresas. “Contar con el respaldo del CDTI en este entorno de colaboración, favorece la transferencia tecnológica y ayuda a que los resultados de la investigación lleguen antes al mercado, generando valor para las empresas y para el conjunto del sector agrícola”, añade.
Una agricultura más preparada ante el cambio climático
De cara a los próximos años, la aparición de nuevas plagas, el cambio climático y la reducción de las materias activas disponibles exigirán soluciones capaces de adaptarse a condiciones cada vez más variables. Para AGROBÍO, el reto pasa por seguir profundizando en el conocimiento de los organismos beneficiosos, desarrollar nuevas herramientas y mantener la colaboración con investigadores y productores para poder trasladar esos avances al campo
La capacidad para anticiparse a las plagas, reducir el uso de productos químicos y adaptar el control biológico a un escenario climático cambiante será cada vez más importante para mantener la productividad agrícola y el papel de la compañía almeriense en este camino será clave. “Sin duda AGROBÍO es actualmente, un ejemplo de transferencia de conocimiento al sector productivo y sus desarrollos contribuyen a los objetivos europeos de reducción de fitosanitarios, resiliencia climática y seguridad alimentaria”, concluye.
CDTI Innovación
El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, CDTI E.P.E. es la agencia de innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuyo objetivo es la promoción de la innovación tecnológica en el ámbito empresarial. La misión del CDTI es conseguir que el tejido empresarial español genere y transforme el conocimiento científico-técnico en crecimiento globalmente competitivo, sostenible e inclusivo. En 2025, en el marco del Plan Estratégico 2024-2027, el CDTI proporcionó 2.423 millones de euros de apoyo a empresas y startups españolas.
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